A muchos, los cómics todavía se le resisten. La cultura de la novela gráfica ha logrado atraer a un nuevo público y cambiar el tópico, sí, pero todavía queda mucho por hacer. Y es que a veces entrar en el mundo del cómic es toda una aventura. ¿Por dónde empiezo? ¿Qué es lo mejor que tengo que leer? Como en el cine o la novela, en el noveno arte lo primero que el lector debería preguntarse es el género por el que se siente atraído. Porque, obviamente, en el cómic hay tantas historias como creadores, tantos estilos como plumas, y géneros como puedas imaginar. Hay desde humor hasta ciencia-ficción, pasando por superhéroes, ensayo y crónica histórica. Si lees todo lo seleccionado (recomendaciones que por otra parte te dará cualquier comiquero avanzado), ya podrás mantener una conversación como erudito en el arte de las viñetas. Sí, faltan Mafalda, Calvin y Hobbes, Los Cuatro Fantásticos de Lee y Kirby, Astérix, Tintín, Barrio Lejano, Persépolis o las historias periodísticas de Joe Sacco. Se podrían hacer 10 listas más y serían imperfectas y subjetivas. No están todos los que son, pero son todos los que están. Algunos cómics que han trascendido y hecho historia son los siguientes:
Maus (Art Spiegelman, 1977-1991)
En 1992, Maus se convirtió en la primera novela gráfica en ganar un Pulitzer. Y no era para menos. Art Spiegelman utilizaba el sentido relato de su padre durante el holocausto para entretejer una historia de la Segunda Guerra Mundial humana y real, cruda, pero también divertida y que, sobre todo, hacía un esfuerzo por comprender todas las decisiones (por mal que se vieran al echar la mirada atrás) de sus protagonistas. Maus, donde los judíos eran ratones y los nazis gatos, reflejaba, al fin y al cabo, también la necesidad de Spiegelman de comprender a su padre, con todos sus defectos y puntos oscuros. La novela biográfica se convirtió entonces en algo que copiarían muchos de los autores independientes que vinieron después. Sandman (Neil Gaiman y varios dibujantes, 1988-1996)
La obra magna de Neil Gaiman se adentra en la mente del dios Morfeo para diseñar toda una mitología que se asienta en el corazón y la humanidad, pero cuyo recorrido es de lo más atípico, tan onírico como su propio protagonista. Sandman es, además, el mejor reflejo de toda una época, en la que DC cómics (y la editora Karen Berger) decidió apostar por un sello adulto que les llevó a nuevas cotas de calidad: esta nueva aventura se llamaba Vertigo y allí sus creadores dieron rienda suelta a la imaginación con total libertad. Gaiman construye su entretejido relato casi hasta niveles de unas modernas fábulas de Esopo, a ratos oscuro, en momentos colorista, pero siempre con la inconfundible firma del británico que no se corta en mezclar superhéroes con vagabundos, historia, William Shakespeare y dioses griegos. Hay tantos personajes y relatos en Sandman, que sería imposible quedarse con uno.
Watchmen (Alan Moore y Dave Gibbons, 1986-1987)
Sea en La Cosa del pantano, La Liga de los hombres extraordinarios, Miracleman o Watchmen, hay una cosa que Alan Moore hace mejor que nadie: toma un concepto ya establecido y le da una vuelta hasta llevarlo a otro nivel, casi hasta deconstruir todo el género. Eso es precisamente lo que hace en la que posiblemente sea la mejor historia de superhéroes de la historia, una que hereda toda una época para destruirla y llevar el tebeo de superhéroes a otra escala. No se dejen engañar por la adaptación cinematográfica de Zack Snyder ni por los trajes de licra y el clasicismo de Dave Gibbons, porque Moore consigue en esta serie romper las reglas establecidas para ahondar en la filosofía y en los conceptos más profundos del ser humano.
V de Vendetta (Alan Moore y David Lloyd, 1982-1988)
Grant Morrison escribió en esta maxiserie al Superman definitivo, repasando cada una de las características de su larga mitología y explotando su lado más colorista, optimista y aventurero. El escocés se volvió a unir al dibujante Frank Quitely para demostrar que el concepto original y clásico del superhéroe por antonomasia no tenía por qué estar desfasado. Pocas páginas deslumbran con tanta imaginación y locura como las de este relato. No hay nadie mejor en esto del heroicismo que Superman. Por algo es un mito moderno, un icono tan reconocible en el siglo XXI como el propio Dios o McDonald’s. Y, si piensas que es aburrido, lee otra vez.
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